UCP: Google escribe la nueva gramática del e-commerce
Guilhem Bodin, Partner AI & agentic, Converteo
Socio en Converteo y especialista en estrategias de IA, Agéntica y Datos, Guilhem Bodin apoya a los departamentos de Marketing y Digital en la transformación de sus operaciones, abarcando la definición de estrategias agénticas, la optimización de los recorridos del cliente en la era conversacional y la medición del impacto de negocio de sus inversiones en IA.
Puntos clave
- Con su UCP (Universal Commerce Protocol), Google está implementando una nueva infraestructura donde los agentes de IA podrán realizar compras de manera estandarizada y segura a través de APIs, sin necesidad de navegar por los sitios web.
- El rol del sitio web se divide en dos: un escaparate experiencial para los humanos y un proveedor de servicios para las máquinas. Una marca cuyo catálogo no sea legible por una IA se volverá invisible.
- La automatización de la compra transaccional la convierte en una mercancía (commodity), desplazando el valor hacia la relación humana: el asesoramiento, la creación de comunidad y la experiencia de marca vuelven a ser esenciales.
UCP: el nuevo lenguaje del e-commerce
Fue LA noticia de la semana: Google revolucionó la NRF al presentar el UCP, el “sistema nervioso” que permitirá a los agentes de IA hacer compras en tu nombre de forma segura y fiable. El e-commerce acaba de dotarse de una infraestructura invisible. ¿Cómo funciona?
- Un lenguaje común (Endpoints estandarizados): Hoy en día, cada sitio de venta es una isla. Para que un agente de IA entienda tu stock o tus gastos de envío, debe “adivinar” tu interfaz. El UCP impone un estándar: puntos de acceso (API) idénticos para todos los comerciantes. El agente ya no adivina, sino que consulta una estructura de datos certificada (Inventario, Precio, Envío).
- El “Handshake” seguro (Identidad y Autenticación): Este es el punto crítico de la documentación de Google: el UCP utiliza estándares como OAuth y OpenID Connect. ¿El objetivo? Que el agente pueda demostrar que actúa en tu nombre, usar tus métodos de pago guardados y acceder a tus descuentos de fidelidad, sin exponer nunca tus datos sensibles.
- El Checkout sin fricciones (Transacción directa): El UCP permite finalizar la compra directamente en la interfaz de la IA. El agente envía una solicitud de pago al comerciante a través del protocolo, recibe una confirmación y la transacción se completa. El sitio web ya no es un destino, es un proveedor de servicios en segundo plano.
➜ El UCP es un nuevo estándar de interoperabilidad. Los primeros en adoptarlo tendrán una ventaja competitiva importante al asegurarse una visibilidad nativa ante los agentes del mañana. Por el contrario, los actores que sigan centrados únicamente en el paradigma del clic humano verán disminuir progresivamente su importancia estratégica: el indicador del rendimiento comercial se desplaza así de la optimización de la página de inicio a la robustez de la arquitectura API.
El sitio web obligado a reinventarse
Esta nueva arquitectura lleva a redefinir en profundidad el rol del sitio web. Ya no es un destino único, sino una plataforma que ahora debe cumplir una doble misión, al servicio de dos públicos distintos:
- Para los humanos, se convierte en un escaparate experiencial. Su éxito se mide por su capacidad para crear una fuerte preferencia de marca y proponer una experiencia lo suficientemente rica como para justificar el esfuerzo de conectarse directamente.
- Para las máquinas, se convierte en un proveedor de servicios. Su rendimiento se basa en interfaces de programación (API) robustas y claras, que constituyen el verdadero punto de entrada para las transacciones automatizadas.
En otras palabras, si el catálogo de una marca no es legible de forma nativa por una IA, se volverá invisible en este nuevo ecosistema transaccional.
La transacción se convierte en una mercancía, la relación vuelve a ser un arte
Esta nueva situación favorece lógicamente a los circuitos más directos. Un agente optimizado priorizará naturalmente el producto en su origen, con la mejor relación calidad-precio. Este comportamiento invita a los modelos de negocio basados en la simple intermediación a redefinir en profundidad su valor añadido, ya que la fricción y la opacidad sobre las que se apoyaban ciertos márgenes tenderán a reducirse.
La automatización de la compra utilitaria no es, por tanto, una amenaza, sino una clarificación. Libera al comerciante de las tareas transaccionales repetitivas para permitirle concentrarse en su contribución fundamental: la experiencia humana. El valor se desplaza así hacia el asesoramiento, la creación de comunidad y la emoción que puede generar un universo de marca.
Lejos de ser un fin en sí misma, esta transición es una oportunidad de especialización. El imperativo para las marcas es reinventar lo que significa “vender”, en un momento en que la transacción se está convirtiendo en una mercancía. Para los actores que sepan adoptar este rol reenfocado en la relación y la experiencia, el potencial de creación de valor nunca ha sido tan grande.